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La decadencia de Occidente podría dañar a China

HONG KONG – Los medios de comunicación oficiales de la China se deleitan criticando las disfunciones que exhiben las democracias occidentales. Entre la votación británica para la salida de la Unión Europea, la denominada “Brexit”, y la nominación de Donald Trump como candidato republicano a la presidencia de Estados Unidos, tienen suficientes pruebas, sin ni siquiera tener que mencionar los atentados, que cada vez son más frecuentes. Sin embargo, la verdad es que las pérdidas de Occidente no es traducen en ganancias para China.

La esperanza, por supuesto, es que las actuales penurias por las que atraviesan las democracias del mundo vayan a aumentar la credibilidad del Partido Comunista de China (PCCh). Y, de hecho, en un comentario publicado en el Diario del Pueblo, el periódico oficial del PCCh, se interpretó la votación Brexit como un reflejo de los defectos fundamentales que aquejan a las democracias occidentales. El mismo órgano de prensa utilizó el ascenso de Trump para mostrar que, en el sistema estadounidense, los líderes políticos se ven “desvalidos” a momento de abordar  “conflictos sociales complejos”, como ser las tensiones raciales y otras fuentes de descontento popular.

El Global Times, un tabloide ultranacionalista afiliado con el Diario del Pueblo, parecía sugerir que los recientes ataques terroristas en Occidente se constituían en un presagio de algún tipo de apocalipsis democrático. Occidente pudiese estar enfrentando un misterioso e impensable “cambio”, auguraba el tabloide.

Dada la hostilidad ideológica que tiene el PCCh con Occidente y su mentalidad geopolítica de suma cero, tales deleites no deberían sorprender a nadie. De hecho, el PCCh ha utilizado los retos que surgen en los países democráticos y los ha convertido en parte de sus propios e interminables esfuerzos por enaltecer su legitimidad. Al afirmar que la democracia funciona exiguamente en Occidente, este Partido sostiene que tal democracia sería una alternativa desastrosa para China. Además, las autoridades chinas opinan que mientras el gobierno chino brinde de manera consistente mejores niveles de vida, como lo ha venido haciendo durante las últimas décadas, no existe la necesidad de ni siquiera considerar otros sistemas alternativos.