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Globalización y digitalización, mezcla problemática

WASHINGTON, DC – Los votantes estadounidenses están enojados. Pero aunque la lista de sus quejas la encabezan los efectos negativos de la globalización, reducir cuestiones económicas complejas a eslóganes simplistas (como se ha hecho en la campaña presidencial hasta ahora) no beneficia a nadie.

No es justo desestimar como infundado el malestar con la globalización; Estados Unidos se merece un debate honesto sobre sus efectos. Pero para producir soluciones constructivas, todas las partes tendrán que admitir algunas verdades incómodas y reconocer que la globalización no es el mismo fenómeno de hace 20 años.

Los proteccionistas no aceptan que el debilitamiento de la base industrial de Estados Unidos sea compatible con el principio de que la globalización estimula el crecimiento. Pero la evidencia favorable a ese principio es demasiado sustancial para ignorarla.

Una investigación reciente del McKinsey Global Institute (MGI) corrobora los hallazgos de otros estudiosos: los flujos globales de bienes, inversión extranjera directa y datos aumentaron el PIB global aproximadamente un 10% en comparación con lo que hubiera sido sin esos flujos. Solo en 2014, el valor adicional provisto por la globalización ascendió a 7,8 billones de dólares.