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La globalización y las Naciones Unidas

Después del desastroso mes de septiembre, cuando los ataques terroristas y las represalias que provocaron contribuyeron a oscurecer el panorama de la economía global, en noviembre se manifestó la resistencia de la globalización. La desaceleración económica ha llevado a que casi todo el mundo se una no sólo en la búsqueda de los terroristas sino también en reforzar la cooperación global. Varios sucesos que se dieron en noviembre fortalecen nuestra esperanza de una comunidad internacional más fuerte, con los consiguientes beneficios económicos.

Primero, más de 100 países se reunieron en Marrakesh, Marruecos, para finalizar un acuerdo único de la ONU tendiente a limitar el cambio climático global. Estos países acordaron reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero con el fin de desacelerar el proceso de calentamiento global.

En efecto, los EU todavía no son parte del acuerdo (aunque Estados Unidos es el mayor contribuyente del mundo en materia de emisiones de ese tipo de gases). No obstante, el hecho de que el mundo pudiera llegar a un arreglo a pesar de la ausencia de los EU puede resultar prometedor. Ningún país, ni siquiera la economía más grande del mundo, puede evitar por sí solo la cooperación entre los demás. Es probable que en el corto plazo los EU se reintegren a estas discusiones internacionales.

Segundo, la comunidad internacional dio la bienvenida a China como miembro de la Organización Mundial del Comercio. Durante cientos de años, China se mantuvo alejada de la economía mundial. Luego, a mediados del siglo XIX, China padeció en manos de las potencias imperiales europeas, que con su superioridad tecnológica e industrial arrancaron concesiones comerciales a la Dinastía Ching.