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La tecnología y el desafío del empleo

MILÁN – Nuevas tecnologías de diversos tipos, junto con la globalización, están afectando poderosamente las opciones de empleo de los habitantes, tanto en los países en desarrollo como en los avanzados –y para diversos niveles educativos. Las innovaciones tecnológicas no solo están reduciendo la cantidad de puestos para trabajos rutinarios, también generan cambios en las cadenas de aprovisionamiento y redes mundiales cuya consecuencia es la reubicación de esos empleos –y, cada vez más, de los puestos para trabajos no rutinarios que requieren niveles de habilidad diversos– en el sector transable de muchas economías.

¿Cómo deben confrontar entonces los responsables de las políticas los nuevos y complicados desafíos relacionados con el empleo (y, a su vez, con la distribución del ingreso y la riqueza), especialmente en las economías desarrolladas? Hemos aprendido varias cosas interesantes gracias a investigaciones recientes sobre la manera en que la evolución de la estructura económica afecta al empleo.

El sector transable de las economías avanzadas no ha generado aumentos netos reales en el empleo por al menos décadas; los puestos de trabajo que ha creado se concentran en los segmentos de ingresos y niveles educativos altos, mientras que el empleo disminuye en los estratos educativos y de ingreso medios y bajos. El crecimiento del empleo en los servicios sofisticados se ve compensado por una contracción en los componentes intensivos en mano de obra de las cadenas de producción manufacturera.

Hasta la crisis de 2008, el crecimiento del empleo en los sectores medios y bajos se dio enteramente en el sector no transable de la economía, que constituye aproximadamente dos tercios del producto y el empleo en los países avanzados. Aquí, el ingreso y el valor agregado por empleado se mantuvieron estancados. Los puestos de trabajo pueden ser eliminados por la tecnología, pero no por la competencia mundial; y el crecimiento de la demanda interna impulsado por el endeudamiento ayudó a demorar los déficits actuales de empleo.