medical research Tony Karumba | getty images

Los objetivos correctos para la inversión global en salud

COPENHAGUE – Si los medios de comunicación globales fueran su única fuente de información, se le podría perdonar por pensar que el mayor problema de salud del mundo en estos momentos es el virus Zika, o que el año pasado fue del Ébola o, antes el SARS y la gripe aviar.

El pánico ante estos contagios se ha extendido mucho más rápido que las enfermedades mismas. En realidad, el número de muertos que han causado en conjunto es mínimo si se compara con el de las principales enfermedades infecciosas, sobre las que oímos mucho menos: la diarrea, la tuberculosis, el SIDA, la malaria, el tétano o el sarampión. Aún mayor es la cifra de muertes causadas por enfermedades no transmisibles, como los accidentes cerebrovasculares y los ataques al corazón.

Los actores que deben tomar decisiones globales, como los gobiernos y los donantes, se enfrentan a prioridades que compiten entre sí, pero a menudo no las eligen de forma explícita o transparente. Se destinan más fondos al Zika, el Ébola o el SARS porque llaman más la atención de los medios de comunicación.

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