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Acción global para una recuperación global

WASHINGTON, DC - La economía global ha entrado en una fase nueva y peligrosa. Existe un camino a una recuperación sostenida, pero se está volviendo cada vez más estrecho. Para recorrerlo, necesitamos una fuerte voluntad política en todo el mundo: liderazgo más que toma de riesgos, cooperación más que competencia, y acción más que reacción.

Uno de los principales problemas que hoy en día es que existe demasiada deuda en el sistema financiero mundial entre los países soberanos, los bancos y hogares, y especialmente en las economías avanzadas, lo que está haciendo mella en la confianza y poniendo freno al gasto, la inversión y la creación de empleos. Estos países se enfrentan a una recuperación débil y llena de baches, con un nivel de desempleo inaceptablemente alto. La crisis de la deuda de la eurozona ha empeorado, y las tensiones financieras van en aumento. La indecisión política en algunos sectores está empeorando las cosas. Las tensiones sociales que bullen bajo la superficie podrían añadir más combustible a la crisis de confianza.

En estas circunstancias, necesitamos una acción colectiva para la recuperación global a lo largo de cuatro líneas de acción principales: reparación, reforma, reajuste y reconstrucción.

En primer lugar, reparar. Antes que todo, es preciso aliviar algunas de las presiones sobre el balance de los países soberanos, los hogares, y los bancos, que arriesgan sofocar la recuperación. Los países avanzados necesitan planes de mediano plazo creíbles para estabilizar y reducir la deuda pública