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Más cerca de un acuerdo con el Irán

WASHINGT0N, DC – Con la publicación de una evaluación a escala nacional de los servicios de inteligencia según la cual el Irán ha suspendido su programa de fabricación de armas nucleares, la perspectiva de una confrontación militar con el gobierno de Bush se ha atenuado, pero el peligro no ha pasado, porque el Irán no ha renunciado a la producción de armas nucleares, que, llegado el caso, se podrían alimentar con su uranio enriquecido.

Todas las partes deben encontrar una fórmula para resolver esa cuestión antes de que amenace de nuevo con estallar en un conflicto. En los últimos años la diplomacia occidental se ha centrado en el Presidente iraní Mahmoud Ahmedinejah como la clave para resolver la crisis, pero ese planteamiento es un callejón sin salida.

Recordemos la suerte corrida por los dos predecesores inmediatos de Ahmedinejah. Muhammad Jatamí (1997-2005) intentó aplicar una reforma política espectacular, mientras que Akbar Hashemi Rafsanjani (1989-1997) intentó abrir la economía iraní a Occidente. Los dos fracasaron, porque los presidentes del Irán no dirigen el país. La solución del dilema nuclear –o cualquier otro problema de las relaciones exteriores del Irán– está en manos del Dirigente Supremo, Ayatolá Ali Jamenei.

Entre sus atribuciones, Jamenei cuenta con la de comandante en jefe del ejército, la de controlar los servicios de inteligencia y nombrar a los directores de los medios nacionales de comunicación. Sus designados controlan efectivamente la mayoría de los ministerios y las mayores ciudades del Irán.