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Seriedad ante la pobreza mundial

Al inicio de cada año, igual que la gente, las instituciones y los gobiernos, hacen propósitos audaces. Pero, para los millones de personas que se enfrentan a la carga aplastante de la pobreza, las meras declaraciones de que la ayuda está en camino no son suficientes para crear empleos o fomentar el desarrollo. Este año, la comunidad internacional debe avanzar de manera decisiva de las promesas a la acción en el esfuerzo por reducir la pobreza. ¿Qué requerirá eso?

En 2005, la comunidad internacional renovó sus compromisos de ayudar a los países más pobres a que alcancen los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) de las Naciones Unidas, cuyo propósito es disminuir a la mitad la pobreza para el año 2015. Estos compromisos incluyen aumentos significativos en el alivio de la carga de la deuda y en la asistencia. Aunque se han registrado avances en la aplicación de las medidas de reducción de la deuda, la comunidad internacional debe cumplir la otra parte de sus promesas, proporcionando mayor asistencia y promoviendo un uso mejor de ella.

Los prestamistas multilaterales han entendido desde hace mucho la importancia de la reducción de la deuda para la disminución de la pobreza. En efecto, la iniciativa conjunta del FMI y el Banco Mundial para los países pobres muy endeudados (PPME) se lanzó en 1996 para coordinar los esfuerzos de las organizaciones multilaterales y de los gobiernos a fin de reducir a niveles sostenibles la carga de la deuda de los países pobres. Hasta ahora, los resultados son alentadores.

Antes de la Iniciativa PPME, los países elegibles gastaban, en promedio, poco más en el servicio de la deuda que en la educación y la salud combinadas. Ahora, la deuda de 28 países para los que se ha aprobado el alivio ha disminuido en un promedio de dos terceras partes, mientras que sus gastos en salud, educación y otros servicios sociales han incrementado a casi cuatro veces el monto del servicio de la deuda.