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¿Qué pasa con Alemania?

ROMA – Italia puede ser el "hombre enfermo de Europa" hoy, pero no es el único país que necesita medicina. Por el contrario, hasta la poderosa Alemania parece estar pescándose alguna enfermedad.

Italia, sin duda, está en graves aprietos. En los últimos veinte años, el crecimiento anual del PIB apenas promedió el 0,46% y la deuda gubernamental ha aumentado de manera sostenida, superando hoy el 130% del PIB. El desempleo se mantuvo en niveles persistentemente altos, la inversión se desploma y el sector bancario padece problemas graves.

Igual preocupación genera el hecho de que la cantidad de mujeres en edad de ser madres ha caído casi dos millones desde la caída del Muro de Berlín en 1989. Y el porcentaje de mujeres activas con una educación universitaria se mantiene en niveles escasamente comparables con los de otras economías avanzadas.

Considerando todo esto, no debería sorprender que Italia y Grecia, azotada por la crisis, sean los países de peor desempeño de la eurozona en términos de crecimiento del PIB per capita en los últimos tres años. Lo que sorprende es que Alemania sea el tercer país de peor desempeño. Alemania tiene una situación fiscal sólida, con una gran acumulación de ahorro excedente. También es altamente competitiva en términos de costo unitario de la mano de obra, goza de sus tasas de participación laboral más altas de la historia y se beneficia de un marcado ingreso de mano de obra calificada de otras partes de Europa.