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La voluntad de compromiso de Alemania

BERLÍN – “Encarar, después acordar”, bien podría convertirse en el mantra de Alemania para negociaciones exitosas en la UE. Alemania está dispuesta a rescatar a Estados miembros a cambio de una austeridad fiscal más estricta y una suspensión del derecho de voto, pero la exigencia de la canciller Angela Merkel de mecanismos permanentes de solución de crisis, junto con los cambios al Tratado de Lisboa y su advertencia abierta a los especuladores de que podrían estar poniendo en peligro la estabilidad de la eurozona, ya ha tenido amplias consecuencias.

En Alemania, las exigencias de Merkel han tranquilizado al electorado, que estaba molesto por el rescate de Grecia. También silenciaron al partido social-demócrata que encabeza la oposición, el cual no tiene una mejor alternativa que pueda ofrecer al país. Además, la vehemencia de la canciller le ha recordado a la UE quien lleva las riendas en la Unión, y al mismo tiempo ofrece una solución razonable para el manejo de la crisis.

Cuando la crisis económica abrió la caja de Pandora de los problemas fiscales de la UE, Alemania se portó a la altura y ayudó a rescatar a Grecia. Lejos de parecer un modelo de solidaridad política, el apoyo del gobierno alemán a Grecia estuvo marcado por la renuencia y reprimendas, lo que rápidamente creó temores de que un Estado miembro saliera de la eurozona.

La crisis de deuda de Grecia puso de manifiesto la importante lección de que la negociación es un elemento central para la existencia de la UE. Alemania, además, quedó muy consciente durante este episodio de su papel para negociar soluciones a los problemas paneuropeos.