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Los tormentos laborales de Alemania

Alemania es un país con muy pocas huelgas. Mientras que la cantidad promedio de días laborables perdidos debido a huelgas de 2000 a 2004 representó 234 por cada 1.000 empleados en España, 171 en Canadá y 101 en Francia, sólo 3,5 días se perdieron en Alemania. En las estadísticas de huelgas de la OCDE, Alemania ocupa el tercer lugar empezando de abajo, sólo arriba de Polonia, con 1,6 días perdidos, y Japón, con 0,4.

De manera que a los alemanes les preocupa mucho que el sindicato de maquinistas, el GDL, haya votado a favor de una huelga nacional que paralizará al país. El acuerdo salarial firmado recientemente para todos los empleados ferroviarios, negociado por los sindicatos rivales Transnet y GDBA, no llegó lo suficientemente lejos para el GDL, que ahora exige aumentos salariales del 31%.

La huelga ha sido frenada temporalmente por una orden judicial, lo que deja tiempo para las negociaciones, pero el peligro sigue siendo importante ya que las conversaciones hoy están en un callejón sin salida. Si el GDL obtiene un mejor acuerdo salarial del que se logró en el acuerdo salarial general para todos los trabajadores ferroviarios, el acuerdo general quedará invalidado -un resultado que la conducción ferroviaria no puede aceptar bajo ninguna circunstancia.

Más importante aún, una huelga podría introducir un cambio de paradigma en el mercado laboral alemán por dos razones. Primero, otras operaciones estatales privatizadas, especialmente los servicios postal y de telecomunicaciones, podrían ser las siguientes. Antes, estas operaciones podían confiar en el hecho de que los empleados eran empleados públicos permanentes (Beamte), una anomalía alemana.