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El Malestar Económico de Alemania

Un mes antes de que fuese reelegido, el Canciller Gerhard Schröder parecía un seguro perdedor. La gente resintió su incapacidad para mantener la promesa que hizo en 1998 acerca de reducir el desempleo. Ahora, con Schröder de vuelta en el poder, es la economía de Alemania la que parece ser una perdedora segura.

El puesto del Canciller Schröder, como todo mundo reconoce ahora, fue salvado por las inundaciones en Alemania del este y por su oportunista cruzada en contra de la política de Estados Unidos en relación a Iraq. Ambas le permitieron pavonearse exitosamente como administrador de crisis.

Pero el precio a pagar por desviar la atención del debate lejos de la economía es que ahora el Canciller no tiene el mandato necesario para realizar importantes reformas en el mercado laboral y en otros sectores. De hecho, durante su campaña el Sr. Schröder se comprometió decididamente con las demandas de los sindicatos.

Al inicio de su primer periodo, Schröder parecía ser un moderno social demócrata que entendía los negocios. Cuando despidió a su primer Ministro de Finanzas, Oskar Lafontaine, los alemanes pensaron, optimistas, que vendría la reforma y la recuperación económica.