Angela Merkel Odd Andersen/Getty Images

Un mundo infeliz en Alemania

BERLÍN – El resultado de las elecciones federales alemanas del domingo fue inesperado y preocupante, al menos para los estándares del país. Los dos partidos principales, el Socialdemócrata (SPD) y la Unión Demócrata Cristiana (CDU), junto a su partido hermano bávaro, la Unión Social Cristiana (CSU), recibieron el castigo de las urnas después de haber gobernado durante los últimos cuatro años como una gran coalición liderada por la canciller Ángela Merkel.

El SPD obtuvo su peor resultado en unas elecciones federales desde las primeras efectuadas en  la República Federal en 1949. De igual modo, la alianza CDU/CSU tuvo su segundo peor desempeño desde 1949, y la CSU sufrió la peor derrota electoral de su historia. Esto reviste especial importancia, dado que Baviera celebrará elecciones estatales el próximo año.

A fin de cuentas las elecciones resultaron ser una avalancha contra la gran coalición de Merkel y, en gran medida, pueden considerarse un voto de protesta contra ella. A nivel internacional se la valora como una estadista efectiva y como la garante de la estabilidad y la autoridad moral en Occidente. Pero claramente esto ya no ocurre en casa.

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