George W. Bush y el hemisferio abandonado de América

Cuando los aliados de la OTAN se reúnan en Estambul, se hablará mucho sobre las divisiones entre los Estados Unidos y Europa en relación con el Iraq. Entre la larga lista de consecuencias imprevistas que se desprenden del fracaso de los EE.UU. en Irak está el hecho decisivo de que en toda América Latina el antiamericanismo va en aumento y está teniendo de manera rápida una multitud de consecuencias en la política de la región.

Aquí no acaba el paralelismo con Europa. Gobiernos anteriores al de Bush, trabajaron denodadamente para que la relación de los EE.UU. con América Latina pasara, de ser una relación entre un Estado hegemónico y otros Estados dominados, a ser algo parecido a las relaciones que existen con los aliados europeos. Todo eso corre ahora un grave riesgo... un peligroso vuelco de los acontecimientos. El alejamiento completo de los EE.UU. en América Latina no sólo perjudicará a las relaciones hemisféricas, sino que, además, puede desacreditar ideas más amplias y estrechamente relacionadas con los EE.UU.

Ya se pueden advertir muchos de esos perniciosos efectos secundarios. La primera -y más profunda- consecuencia consiste en el desplome del prestigio y del respeto por los EE.UU. y el gobierno de Bush en la opinión publica de América Latina.

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