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Gran Bretaña contraataca

LONDRES – Mientras el mundo se recupera de la Gran Recesión, el interrogante al que se enfrentan las economías avanzadas es el siguiente: ¿cómo les ofrecemos un crecimiento sostenido y una prosperidad creciente a nuestros ciudadanos?

En Gran Bretaña, tenemos un plan económico que ofrece estabilidad económica, se ocupa de manera decisiva de nuestro déficit presupuestario sin precedentes, abre las puertas del país al comercio y la inversión y aborda las deficiencias estructurales que nos hacen perder posiciones como un lugar donde hacer negocios y crear empleos. Por supuesto, cada país es diferente –y las prescripciones en materia de políticas para cada uno tienen que tener esto en cuenta-. Pero la lección a partir de la experiencia británica es que la única manera de garantizar prosperidad -para ganar la llamada “carrera global”- es atacando los problemas sin ambages.

Cuando el gobierno de coalición llegó al poder hace tres años, se pronosticaba que el déficit del Reino Unido sería superior al de cualquier otro país del G-20, en más del 11% del PBI. A diferencia de Estados Unidos, no contábamos con la ventaja de emitir la principal moneda de reserva del mundo. Y nuestra proximidad con la eurozona, sumida en una crisis de deuda soberana, implicaba que restablecer la credibilidad fiscal e impedir un alza de las tasas de interés de mercado era nuestra prioridad más urgente.

De manera que, en el transcurso de los últimos tres años, hemos implementado un plan continuo de reducción del déficit. En consecuencia, hemos logrado una mayor reducción del déficit estructural que cualquier otra economía avanzada importante.