Man wearing a red jacket in sunglasses.

Política de género y cuidado familiar

WASHINGTON, DC – En Estados Unidos, la revolución de la igualdad entre hombres y mujeres todavía está a medio camino. En los últimos 50 años, el papel de las mujeres cambió radicalmente: casi el 60% de las estadounidenses están dentro de la fuerza laboral. Pero el papel de los hombres apenas se movió.

A pesar de toda la insistencia en la igualdad de dignidad y valor de hombres y mujeres, todavía consideramos el trabajo tradicionalmente masculino de sostén económico como más valioso e importante que el trabajo tradicionalmente femenino de cuidar a la familia. El resultado es un profundo desequilibrio socioeconómico, que impide el avance de mujeres y hombres por igual.

La solución es concentrarse menos en las mujeres y más en valorizar el cuidado familiar y en ampliar los papeles y las elecciones disponibles para los hombres. Elegir y designar más mujeres en puestos de poder sigue siendo esencial. Pero el énfasis en la promoción de las mujeres está sesgado hacia medir cuántas llegan a la cima: el porcentaje general de la fuerza laboral, los salarios promedio, cuántas se convierten en directoras ejecutivas, gerentes, profesoras titulares, banqueras, cirujanas, socias de estudios jurídicos, parlamentarias, presidentas y ministras.

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