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La dieta correcta para la igualdad de género

COPENHAGUE – En el transcurso del pasado siglo, la batalla para garantizar la igualdad para las mujeres y las niñas se ha librado en las aulas, en las urnas y en los directorios de las empresas de Fortune 500. Pero si alguna vez queremos acabar con la desigualdad de género, ya no podemos permitirnos ignorar una de sus principales causas y consecuencias: la desnutrición.

En este momento, nada más ni nada menos que 1.600 millones de personas en todo el mundo padecen anemia, una enfermedad estrechamente asociada con la deficiencia de hierro -y uno de los síntomas de una crisis de alimentación global que afecta desproporcionadamente a las mujeres-. De hecho, la anemia aqueja al doble de mujeres que de hombres -casi una de cada tres mujeres y niñas en todo el mundo- y contribuye a una quinta parte de todas las muertes maternas.

En 2012, la Asamblea Mundial de la Salud respaldóel objetivo de reducir la tasa de anemia en un 50% para 2025. Pero, al ritmo actual de progreso, no se podrá alcanzar este objetivo hasta 2124. A pesar de algunas victorias ganadas a duras penas a favor de las mujeres, seguimos un siglo atrasados en una cuestión que es esencial para su salud y desarrollo -y para el de sus hijos.

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