Children playing with water

Promesas que hay que mantener en 2016

DAVOS – Vivimos tiempos excepcionales. Parece que no pasa un día sin noticias de alguna crisis nueva, ya se trate de las migraciones, la volatilidad económica, la seguridad o el cambio climático. Pero un factor común a todos estos desafíos, complejos y sin precedentes, es la pobreza; si la eliminamos, será mucho más fácil superarlos.

Hay buenos motivos para ser optimistas respecto del progreso en la reducción de la desigualdad. Desde el inicio de este siglo, se han hecho importantes avances hacia un mundo en el que cada persona tenga la oportunidad de llevar una vida sana y productiva. La mortalidad materna se redujo a casi la mitad; la mortalidad infantil y por la malaria, a la mitad; la pobreza extrema, a menos de la mitad. Y el año pasado, el mundo se comprometió a terminar la tarea.

El elemento central de los Objetivos Mundiales acordados por los 193 países de las Naciones Unidas en septiembre es terminar con la pobreza, en todas sus formas y en todas partes, de aquí a 2030. Estamos seguros no solo de que es posible, sino de que en ese lapso veremos grandes avances que darán a la gente de los países pobres oportunidades que nunca antes tuvieron. De hecho, creemos que los pobres verán mejorar sus vidas mucho más rápido en los próximos 15 años que en cualquier otro momento de la historia, y mucho más que nadie.

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