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¿Hay responsabilidad de proteger a los iraquíes?

CANBERRA – La única razón (moral, política o militar) que puede aducirse para justificar una nueva intervención militar de Occidente o de otros actores externos en Irak sería cumplir la responsabilidad internacional de proteger a víctimas reales o potenciales de atrocidades a gran escala como genocidio, limpieza étnica y otros crímenes contra la humanidad, o crímenes de guerra graves.

Las poblaciones shiítas y no sunitas en general que se hallan en el camino de la avanzada del ISIS (Estado Islámico en Irak y Siria, un grupo cuya ideología y accionar son intragables hasta para Al Qaeda) tienen abundantes motivos para temer tales atrocidades. Macabras ejecuciones de soldados y otros cautivos han sucedido con certeza en Mosul, Tikrit y otras ciudades tomadas por el ISIS.

Pero, sobre la base de la evidencia disponible hasta el momento, sería prematuro concluir que ya se han producido (o que es inminente que se produzcan) hechos de violencia contra poblaciones indefensas de una magnitud tal que justifique una intervención militar extranjera.

Dejando aparte los reiterados errores que hasta ahora cometieron los expertos durante esta ronda de violencia, la mejor evaluación actual de la situación militar general indica que la fase aguda de la crisis ya pasó. La movilización de milicias shiítas significa que, a pesar del derrumbe casi total del ejército iraquí, la peor hipótesis (la caída de Bagdad) es improbable.