Solar Farm Jonathan Potts/Flickr

El deber del G7 con la sostenibilidad

FRANKFURT – En seis meses, representantes de países de todo el mundo se reunirán en París en un intento de llegar a un acuerdo global para combatir el cambio climático. La semana entrante hay una reunión de los líderes del G7 en Alemania, y es una buena ocasión para comenzar a implementar medidas que eviten las consecuencias más peligrosas del calentamiento global. La seguridad y la prosperidad del mundo están en riesgo, y la cuestión ahora no es si hay que iniciar o no la transición a una economía de bajo carbono, o cuándo, sino cómo.

En 2014, las inversiones en energía limpia alcanzaron un nuevo máximo de 310 000 millones de dólares, tras dos años de caída. Es una buena noticia, pero sigue lejos de los 1,1 billones por año que según calcula la Agencia Internacional de la Energía (AIE) se necesitan en el sector de las energías no fósiles. En tanto, en 2013 se invirtieron unos 950 000 millones de dólares en petróleo, gas y carbón, el doble en términos reales que en 2000.

El valor de una inversión depende en gran medida de cuán riesgosa se la considera. Mientras los gestores de cartera sigan sin contabilizar los peligros del cambio climático, la inversión en fuentes de energía más ecológicas no despegará. Los inversores también deben prestar atención a las “burbujas fósiles”: la sobrevaluación de empresas extractivas derivada del supuesto de que podrán seguir quemando las reservas del mundo hasta que se agoten.

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