Skip to main content

Cookies and Privacy

We use cookies to improve your experience on our website. To find out more, read our updated Cookie policy, Privacy policy and Terms & Conditions

solana105_JUANMABROMATAAFPGettyImages Juan Mabromata/AFP/Getty Images

El espíritu perdido del G20

MADRID – Dentro de unos días, Japón acogerá por primera vez una cumbre del G20. Este foro ganó protagonismo a raíz de la caída de Lehman Brothers, que suscitó que comenzaran a celebrarse reuniones periódicas de jefes de Estado y de Gobierno. El compromiso adquirido en la primera cumbre de este calibre, que tuvo lugar a finales de 2008, fue claro: “subrayamos la importancia capital de rechazar el proteccionismo y de no replegarnos sobre nosotros mismos en tiempos de incertidumbre financiera”. Los principales líderes mundiales coincidieron, pues, en que las políticas que agravaron la Gran Depresión en los años 30 no podían repetirse.

¿Qué queda hoy de ese espíritu abierto y cooperativo? Por desgracia, no demasiado. Antes incluso de que Donald Trump accediese a la presidencia de Estados Unidos, las grandes potencias comerciales estaban sucumbiendo a las tentaciones proteccionistas. Sin embargo, ha sido Trump quien ha llevado el problema al punto de ebullición: su retirada del Acuerdo Transpacífico inauguró una larga lista de desatinos en materia comercial, entre los que destaca la actual ofensiva contra China. El año pasado, la inflexibilidad de Trump abocó al G20 a una situación sin precedentes, obligando al resto de líderes a renunciar a la habitual declaración conjunta en contra del proteccionismo.

La cruzada comercial de Trump recurre a constantes improvisaciones y se entrelaza confusamente con otros vectores de la política exterior estadounidense, pero refleja una serie de ideas económicas definidas. Trump concibe el comercio internacional como un juego de suma cero —con vencedores y vencidos— cuyo resultado depende exclusivamente de exportar más de lo que se importa. Para aquellos países, como Estados Unidos, que se encuentran en la situación inversa, Trump considera que “las guerras comerciales son buenas y fáciles de ganar”. Basta, según dijo, con dejar de comerciar: así de simplista, y así de preocupante.

We hope you're enjoying Project Syndicate.

To continue reading, subscribe now.

Subscribe

Get unlimited access to PS premium content, including in-depth commentaries, book reviews, exclusive interviews, On Point, the Big Picture, the PS Archive, and our annual year-ahead magazine.

https://prosyn.org/vHS0k2Mes;
  1. guriev24_ Peter KovalevTASS via Getty Images_putin broadcast Peter Kovalev/TASS via Getty Images

    Putin’s Meaningless Coup

    Sergei Guriev

    The message of Vladimir Putin’s call in his recent state-of-the-nation speech for a constitutional overhaul is not that the Russian regime is going to be transformed; it isn’t. Rather, the message is that Putin knows his regime is on the wrong side of history – and he is dead set on keeping it there.

    1