Solar wind energy Andrew Aitchison/Getty Images

Tiempo de liderazgo climático para el G20

PARÍS – A comienzos de 2016, Estados Unidos estaba bien posicionado para liderar la lucha global contra el cambio climático. Desde la presidencia del G20 para 2017, la canciller alemana Angela Merkel contaba con que Estados Unidos ayudara a impulsar una profunda transformación de la economía mundial. Incluso después de que Donald Trump resultó electo presidente, Merkel le dio el beneficio de la duda, esperando contra toda esperanza que Estados Unidos todavía fuera capaz de cumplir un papel rector en la reducción de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero.

Pero de la primera reunión de Merkel con Trump no surgieron declaraciones sustanciales, y el lenguaje corporal de ambos envió señales de que las perspectivas futuras de diálogo eran escasas. Tal parece que el eslogan de Trump, “Estados Unidos primero”, en realidad quiere decir “Estados Unidos solo”.

Al revertir las políticas de su predecesor para la reducción de emisiones de CO2, Trump está desarmando el nuevo modelo de gobernanza mundial cooperativa encarnado en el acuerdo climático de París 2015, cuyos países firmantes se comprometieron a compartir los riesgos y beneficios de una transformación económica y tecnológica global.

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