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Crecimiento inclusivo y justicia a nivel mundial

ANKARA – Mientras Francia y el mundo están de luto por la masacre terrorista de inocentes en París, los líderes del G-20 se reúnen en Antalya, Turquía. Ahora, el terror se catapulta a la cima de la larga lista de asuntos apremiantes que se discutirán. El G-20, cuyos miembros representan alrededor del 85% de la economía mundial, tiene la importante responsabilidad de responder frente a desafíos que afectan la vida y prosperidad de millones de personas en todo el mundo. Este grupo no puede correr el riesgo de caer en la complacencia y la inacción, ya sea con respecto al terrorismo o a la fragilidad de la economía mundial.

Desde que Turquía asumió la presidencia del G-20 en diciembre de 2014, nuestro abordaje dirigido a garantizar un crecimiento inclusivo y robusto a través de la acción colectiva ha gozado del apoyo de los miembros de la organización. Este esfuerzo se ha construido sobre tres pilares: la implementación decidida de compromisos anteriores, el aumento de las inversiones como motor poderoso que impulsa a la economía mundial, y la promoción de la inclusión para que los beneficios del crecimiento sean compartidos por todos.

En lo que se refiere a la implementación, se ha dado grandes pasos hacia adelante. Mediante la promoción de políticas macroeconómicas y fiscales sólidas, y a través de la implementación de reformas estructurales consistentes, hemos logrado avances significativos hacia nuestro objetivo de expansión del PIB colectivo del grupo G-20 en un 2,1% hasta el año 2018. La capacidad de resiliencia del sistema financiero mundial está en un nivel nunca antes alcanzado. Las capacidades financieras se están reconstruyendo, y se cumplen con los nuevos objetivos de crecimiento que se fijaron.

Sin embargo, queda mucho más por hacer. Los miembros del G-20 deben acelerar esfuerzos para cumplir con sus compromisos de impulsar la productividad y eliminar los cuellos de botella estructurales que se constituyen en obstáculos para la inversión, la competencia, el comercio y el empleo. También debemos consolidar las reformas fundamentales al sistema financiero mundiales cumplidas por el G-20 durante los últimos siete años.