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Ciudades horno

COPENHAGUE – Actualmente se puede ver lo que el calentamiento global le hará a la larga al planeta. Para asomarnos al futuro, basta ir a Beijing, Atenas, Tokio, o, de hecho, a casi cualquier ciudad de la Tierra.

La mayor parte de las zonas urbanas del mundo ya han experimentado aumentos de la temperatura mucho más drásticos que los 2.6°C previstos para los próximos cien años a causa del calentamiento global.

Es muy fácil de comprender. En un día cálido en Nueva York, los habitantes se tienden en el pasto de Central Park, no en los estacionamientos de asfalto ni en las banquetas de concreto. El tabique, el concreto y el asfalto –los elementos básicos de los que están construidas las ciudades—absorben mucho más calor del sol que la vegetación en el campo. En una ciudad hay mucho más asfalto que pasto, por lo que el aire que está encima de la ciudad se calienta. Este efecto, llamado “isla de calor urbano”, se descubrió en Londres a principios del siglo XIX.

Actualmente, las ciudades con crecimiento más acelerado están en Asia. Beijing tiene una temperatura de aproximadamente 10°C más en el día que la zona rural que la rodea y de 5.5°C en la noche. Hay aumentos incluso más dramáticos en Tokio. En agosto, las temperaturas se elevaron 12.5°C más que en las zonas rurales vecinas y llegaron a 40°C –un calor abrasador que afectó no sólo al centro de la ciudad sino que abarcó unos 8,000 kilómetros cuadrados.