0

De Lady Di a Michelle Obama

NUEVA YORK – En una semana, Michelle Obama posó para un retrato formal en la Casa Blanca, vistió ropas sobrias y hechas a medida, posó para una elegante tapa de la revista People , se vistió en un traje de encaje rosado fuerte, ligeramente de poca categoría y que mostraba mucho de su cuerpo, hizo saber a los medios nacionales que la Primera Familia obtendría su perrito de un hogar para animales rescatados, e hizo que su oficina de prensa mencionara como al pasar que se había invitado a "secretarias y autoridades" a disfrutar de palomitas de maíz y películas en la Casa Blanca.

Esa misma semana, en medio de la peor crisis económica desde los años 30, una encuesta nacional indicó que el apoyo al Presidente Barack Obama era notablemente alto, y los encuestados señalaban de manera constante que él “se preocupa de la gente como yo”.

Estos dos fenómenos están estrechamente vinculados. Casi desde su primera aparición en público, Michelle Obama ha utilizado prendas de vestir, formas de protocolo y señales como dónde compra y se entretiene para enviar un mensaje sutil pero radical a los votantes estadounidenses y al mundo. Por primera vez desde los días de Andrew Jackson, la Casa Blanca está buscando de manera enérgica la "democratización” del puesto más alto del país, extendiendo  simbólicamente una invitación al hombre de la calle, y ahora también a la mujer de la calle.

En otras palabras, la Sra. Obama se las está arreglando para mostrarse, en lo que es un paso sin precedentes, como la "Primera Dama del pueblo”. Ha estudiado atentamente no sólo a Jackie Kennedy –una comparación que es obvia si se ven sus vestidos de tubo, sus collares y su corte de pelo a lo paje-, sino también los triunfos y fracasos de otra radical sigilosa, glamorosa y subestimada: la Princesa Diana.