0

Entre el 11-S y la primavera árabe

EL CAIRO – El contexto en el que actúa Al Qaeda en la actualidad es muy diferente de cuando lanzó su operación más conocida, los ataques terroristas del 11 de septiembre. En mayo de este año, miembros del grupo de élite SEAL de la marina estadounidense mataron a Osama Bin Laden, fundador y líder carismático de Al Qaeda, en Pakistán; también durante este año, se produjo en el Cercano Oriente el derrocamiento de tres dictaduras brutales, dos de ellas por medio de tácticas de resistencia civil sin uso de armas y la otra a manos de una rebelión armada con apoyo de la OTAN. Además, muchos de los comandantes de Al Qaeda más experimentados murieron en ataques con aviones no tripulados (el caso más reciente fue el de Atiyah Abd al Rahman).

¿Significa esto el fracaso del yihadismo militante, y que por consiguiente la supervivencia de Al Qaeda es incierta?

El yihadismo es una ideología revolucionaria moderna que sostiene que la violencia política es un modo de producir cambios sociopolíticos que es legítimo desde el punto de vista teológico y eficaz desde el punto de vista táctico. En las acciones armadas de muchos de los grupos que suscriben esta visión del mundo (incluida, por supuesto, Al Qaeda), el terrorismo ha ocupado un lugar preponderante.

Pero aunque después del 11-S Al Qaeda mantuvo su ideología, su modo de organización cambió en forma radical. De ser una organización centralizada y jerárquica pasó a adoptar una estructura sumamente descentralizada, en la que el protagonismo se trasladó a las ramas regionales.