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De “los Azules” a “los Depres”

PARÍS -- ¿Será el fútbol un simple espejo que refleja las emociones colectivas de un país? ¿O se debería verlo, en cambio, como una lente de aumento, si no a veces un espejo deformante, que revela en el terreno de juego las frustraciones, los miedos, la ambición o la esperanza de una nación?

Sería tentador atribuir al fútbol una “cartografía” del estado emocional del mundo. Asia está teniendo peores resultados en la Copa del Mundo que en la economía, pero, aun así, está progresando claramente, al compensar la actual falta de talento individual con la mayor disciplina colectiva mostrada por sus equipos.

En cambio, desde el punto de vista de la creatividad, el estilo latinoamericano brilla mucho y no sólo por parte del Brasil, con su  confirmada condición de potencia en ascenso en el mundo, al comprender a países como, por ejemplo, la Argentina, el Uruguay e incluso Chile. África, pese a algunos escasos éxitos nacionales particulares, sigue obteniendo resultados inferiores a los previstos, pese a que la Copa del Mundo se está celebrando en su continente.

Como francés que contempló con una mezcla de tristeza y humillación el comportamiento del equipo nacional francés, dentro y fuera del campo (por fortuna, la tortura ya se ha acabado), la imagen en el espejo tiene mucho sentido, pero, ¿podemos llegar hasta el extremo de decir que un país deprimido sólo puede producir un equipo deprimido?