47

El error monetarista

BERKELEY – Las ideas importan. Esa es la lección de Hall of Mirrors, la crónica del economista norteamericano Barry Eichengreen de las dos mayores crisis económicas de los últimos 100 años: la Gran Depresión del siglo XX y la Gran Recesión en curso, de la cual todavía luchamos ineficazmente por recuperarnos.

Eichengreen es mi amigo, profesor y patrocinador, y su libro es, en mi opinión, la mejor explicación hasta la fecha de por qué los responsables de las políticas económicas en Europa y Estados Unidos han reaccionado al colapso económico más dramático en casi cuatro generaciones con medidas tibias e intervenciones a medio terminar.

Según Eichengreen, la Gran Depresión y la Gran Recesión están relacionadas. La respuesta inadecuada a nuestros problemas actuales se puede rastrear en el triunfo de los discípulos monetaristas de Milton Friedman sobre sus pares keynesianos y los seguidores de Minsky al describir la historia de la Gran Depresión.

En Una historia monetaria de los Estados Unidos, publicado en 1963, Friedman y Anna Jacobson Schwartz, como todo el mundo sabe, sostenían que la Gran Depresión se debía exclusiva y absolutamente al fracaso de la Reserva Federal de Estados Unidos a la hora de expandir la base monetaria del país y así mantener la economía en un sendero de crecimiento estable. Si no hubiera habido una caída de la masa monetaria, dice su argumento, no habría existido la Gran Depresión.