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Macron y una Europa de múltiples necesidades

GINEBRA – La victoria de Emmanuel Macron en la elección presidencial francesa es la señal más certera de que, después de una serie de crisis y contratiempos, Europa puede estar recuperando cierta dosis de confianza en sí misma. Pero una confianza recuperada no debe conducir a una complacencia renovada.

Con Macron, el centro de Francia ha eludido los ataques electorales de ambos lados. Pero el vigor de esos ataques muestra lo precarias que siguen siendo las circunstancias de la Unión Europea. Y, si bien existe un amplio reconocimiento de que se necesitan con urgencia medidas audaces, no existe ningún acuerdo sobre qué acción tomar. 

La estrategia que ha dominado los debates sobre la reforma de la UE es la creación de una "Europa de múltiples velocidades". La idea es que, en lugar de un acuerdo sobre cuándo y cómo alcanzar cierto nivel óptimo de integración, se debería permitir a cada país miembro de la UE avanzar hacia una integración a su propio ritmo, con un conjunto de países a la vanguardia que lideren el progreso.

Sin embargo, lo que puede parecer una manera conveniente de esquivar negociaciones complejas en verdad tiene serios problemas. Por empezar, la estrategia de múltiples velocidades ignora la persistente sospecha y hostilidad de los votantes hacia la UE: el referendo por el Brexit no es más que el último en una larga lista de ejemplos -aunque el de mayores consecuencias-. Igualmente importante es el hecho de que ignora las necesidades reales de los países miembro.