Leveson Report Oli Scarff/Getty Images

¿Es la prensa demasiado libre?

LONDRES – El envenenamiento del agente doble de nacionalidad rusa Sergei Skripal y su hija Yulia en un restaurante italiano en Salisbury desplazó una importante noticia de las portadas de la prensa británica. A principios de este mes, el ex actor y comediante John Ford reveló que durante 15 años, desde el año 1995 al 2010, fue empleado por el periódico Sunday Times de Rupert Murdoch para conseguir información, mediante piratería y embaucamiento, sobre los asuntos privados de decenas de personas prominentes, incluyendo el entonces primer ministro Gordon Brown.

Hablando sobre las técnicas que usó, Ford dijo: “Intervine sus líneas telefónicas, intervine sus teléfonos móviles, intervine sus cuentas bancarias, robé su basura”. Algunos de los nombres más destacados en el periodismo británico probablemente se vean empañados por esta y otras revelaciones sobre ilegalidades y actos indebidos.

La trama básica se remonta a los fundamentos de la prensa libre que emergieron de la abolición de la concesión de licencias en el año 1695. Para cumplir con lo que se ha visto, desde aquel entonces, como el propósito emblemático de la prensa – hacer que quienes estén en el poder rindan cuentas – la prensa libre necesita información. Confiamos en que la prensa libre investigue el ejercicio del poder y saque a relucir los abusos. En este contexto, inevitablemente se debe rememorar las revelaciones del escándalo de Watergate, que derrocó al presidente Richard Nixon en el año 1974.

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