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por Melvyn Krauss

Votar No a la Constitución de la UE no significaría un No francés a Europa, como algunos creen, sino que sería meramente un voto de desconfianza en la presidencia de Chirac. Cualquier cosa que disminuya a Chirac, que ha debilitado a la UE impulsando un modelo de estado corporativista y proteccionista para Europa y ha dicho a los miembros más pequeños que "cierren la boca" cuando no estaban de acuerdo con él, debe considerarse como buenas noticias para Europa y la integración europea.

De modo que quienes desean una UE más fuerte e integrada deberían hacer campaña por un No francés, sabiendo muy bien que algunos de los que votan No estarán haciendo lo correcto por motivos equivocados.

Incluso antes del referendo de mayo, ha habido signos de que la capacidad de Francia para moldear la Unión Europea según sus intereses se ha ido desvaneciendo.

Hace muy poco, el presidente rumano Traian Barescu firmó el Tratado para integrarse a la Unión Europea. No obstante, en el periodo previo a la firma, el ministro francés de relaciones exteriores, Michel Barnier, lo reprendió por su falta de “reflejo europeo”. ¿La razón? Barescu tiene planes de alinear a Rumania con las políticas económicas liberales anglosajonas, y desea una relación especial con Gran Bretaña y los Estados Unidos para mejorar la seguridad en la región del Mar Negro. En lugar de someterse a la voluntad de Francia, el presidente rumano advirtió a los líderes franceses que debían dejar de dar sermones a su país.