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El nuevo enfoque de Francia hacia la OTAN

PARÍS – ¿Cuáles serán las consecuencias del regreso de Francia a la estructura militar integrada de la OTAN?

Los aliados están discretamente satisfechos, pero nadie espera cambios importantes en la contribución militar francesa: en los últimos diez años, ha estado al mismo nivel que los principales aliados europeos.  La razón es sencilla: desde que Francia regresó al Comité Militar en 1994, su posición en la OTAN le ha permitido participar plenamente en las actividades militares y políticas de la alianza. 

En París, la medida en sí misma no ha provocado una gran oposición política por dos razones principales. En primer lugar, nadie niega lo evidente: desde que Charles de Gaulle tomó la decisión de retirarse de la organización militar hace más de 40 años, la alianza y el mundo han cambiado profundamente. Las amenazas globales de hoy exigen una mayor solidaridad en Europa y en la OTAN, y las ampliaciones sucesivas de la alianza significan que ahora la mayoría de los miembros de la UE también lo son de la OTAN.

En segundo lugar, el concepto mismo de "integración" es completamente distinto de lo que era en la época de de Gaulle. Cuando existía el Pacto de Varsovia, las tropas de la OTAN estaban dispuestas de tal modo que cualquier ataque afectaría colectivamente a la mayoría de los aliados. Todo el frente central estaba estrechamente coordinado e incluso Francia participaba en la planeación de la OTAN mediante una serie de acuerdos especiales. Con el fin de la Guerra Fría y la subsiguiente transformación de la OTAN en una “alianza expedicionaria”, la “integración” se ha vuelto irrelevante en gran medida: la contribución de cada miembro en las operaciones de la OTAN se decide individualmente, con carácter ad hoc y sobre la base del consenso.