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Francia, Italia y Gran Bretaña Reconsideran su Futuro en Europa

Hasta ahora, las actitudes de los italianos, los franceses y los británicos hacia la Unión Europea (UE) han sido completamente distintas y completamente predecibles.

Los italianos han apoyado de forma entusiasta e incondicional el proceso de integración: entre más mejor. Los franceses se han deleitado en su posición privilegiada en el corazón de la UE y han estado determinados a aferrarse a sus privilegios, empezando con los beneficios que obtienen de la Política Agrícola Común (PAC). Los británicos, en tanto, siempre han sido el clásico miembro renegoso, siempre tarde, siempre arrastrados contra su voluntad por el impulso de los corredores de la delantera, pero pocas veces ofreciendo propuestas alternativas. Hoy en día, sin embargo, esos estereotipos se están rompiendo.

En Italia, el gobierno de coalición de derecha lidereado por Silvio Berlusconi ha dado un tumbo alejándose del tradicional entusiasmo que Italia había tenido por Europa, incitando a Renato Ruggiero, su ministro del exterior pro-europeo, a renunciar. En Francia, dos prominentes socialistas publicaron recientemente propuestas llamando a reconsiderar las actitudes francesas tradicionales para con la UE, incluyendo la reconsideración de la política agropecuaria. En Gran Bretaña, el gobierno podría inclinarse por proponer la creación de un Consejo de Seguridad para Europa al estilo de las Naciones Unidas, el cual estaría por arriba de las instituciones existentes en Bruselas y que estaría encabezado (no es sorpresa) por Gran Bretaña, Francia y Alemania.

En un nivel, estos eventos son específicos de cada nación y coincidentales. La coalición de derecha de Berlusconi depende del apoyo de la xenofóbica y derechista Alianza del Norte y de la postfascista Alianza Nacional; entonces, es de esperarse que haya una cierta retórica "euroescéptica". En Francia, las próximas elecciones presidenciales enfrentarán al Primer Ministro socialista, Lionel Jospin, con el gaullista obligatorio, Jacques Chirac, por lo que es urgente para los socialistas actualizar sus pensamientos sobre Europa. En Gran Bretaña, la idea de un Consejo Europeo de Seguridad parece una repetición de las reflexiones tradicionales: a los británicos no les gusta el proceso de integración política en Europa y en repetidas ocasiones imaginan que pueden persuadir a otros miembros de que un sistema intergubernamental es mejor. Siguen diciendo: "el argumento se inclina a nuestro favor". Pero no es así.