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La necesidad de forjar la oposición siria

TEL AVIV - La crisis de Siria ya lleva un año, con cerca de 10.000 muertos, en su mayoría civiles, y parece no tener fin. El país se encuentra en un punto muerto: la oposición no es capaz de derrocar el régimen del presidente Bashar al-Assad, y las fuerzas de Assad no pueden aplastar la resistencia.

Ambos bandos se mantienen firmes: la oposición está decidida a derrocar un régimen que considera ilegítimo, sectario, corrupto, tiránico y con las manos manchadas de sangre, mientras que el núcleo de línea dura del gobierno cree que perseverando terminará poramp#160; silenciarla, y considera que cualquier concesión podría poner en peligro su propia existencia. En su opinión, el derrocamiento significaría el despojo y la muerte de la plana mayor del régimen y de una gran parte de la minoría alauí de la que procede.

Assad y sus secuaces se sienten alentados por el fracaso del mundo en responder con eficacia a su brutal represión de la revuelta en Homs, y han impuesto crueles castigos a sus sobrevivientes, como una advertencia a los opositores en otras áreas. Puede que esto acobarde a parte de la población civil de Siria en el corto plazo, pero solo servirá para exacerbar el odio popular y aumentar la posibilidad de un sangriento ajuste de cuentas con Assad y sus compinches en el futuro.

Es probable que el brutal estancamiento actual continúe durante algún tiempo. Las misiones diplomáticas y humanitarias del ex Secretario General de las Naciones Unidas, Kofi Annan, y la actual Subsecretaria General Adjunta de Asuntos Humanitarios Valerie Amos parecen tan ineficaces como los esfuerzos previos de la comunidad internacional y la Liga Árabe para mitigar el conflicto o facilitar una solución política.