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La forja de una visión del mundo europea

VARSOVIA – Hay  quienes se quejan de que la Unión Europea carece de una “visión del mundo”. En realidad, el problema de la UE es el de que tiene demasiadas.

Los intereses y las experiencias comunes de Europa significan que deben tener una concepción compartida de las cuestiones mundiales, pero la triste realidad es que las presiones políticas, sociales y económicas suelen impulsar a los miembros y los ciudadanos de la UE en direcciones opuestas: las historias compartidas no parecen ser una base suficiente para unas políticas compartidas.

No obstante, cuanto más pragmáticas sean las políticas de Europa, mayores serán las probabilidades de éxito, en particular en relación con las cuestiones mundiales. Los europeos tienen una visión común de muchos de los problemas del mundo y con frecuencia formulan métodos y estrategias comunes para afrontarlos.

Por ejemplo, en materia de cambio climático, inmigración y ayuda para el desarrollo hay un consenso cada vez mayor, como también lo hay en materia de política energética y de ampliación de la Estrategia Europea de Seguridad. El acuerdo en esos sectores no es un simple reflejo de un mínimo denominador común; en cada uno de los sectores, Europa ha contribuido con importantes aportaciones específicas a escala mundial.