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Al fin de cuentas, ¿quién llevó a cabo la flexibilización cuantitativa?

CAMBRIDGE – En lo que se refiere a quién realiza compras de valores del Tesoro de Estados Unidos, es justo decir que durante el período entre 1913 (año que se fundó la Reserva Federal de Estados Unidos) y la última parte de la década de 1980, la Fed, entre todos los bancos centrales, se constituyó en la única opción para dichas compras. Durante esa época, la Fed poseía una cantidad que oscilaba entre el 12% al 30% de todos los valores comerciables en circulación del Tesoro de los Estados Unidos (véase el gráfico), y se alcanzó un pico máximo posterior a la Segunda Guerra Mundial cuando la Fed trató de apuntalar la flácida economía de Estados Unidos tras el primero pico de los precios del petróleo en el año 1973.

Ya no vivimos en ese mundo que giraba alrededor de Estados Unidos, en el cual la Reserva Federal se constituía en la única opción y los cambios en la política monetaria de esta institución influían fuertemente en las condiciones de liquidez en E.E.U.U. y, en gran medida, en todo el mundo. Años antes de la crisis financiera mundial – y antes de que el término “flexibilización cuantitativa” (QE) se convirtiera en un término establecido y de uso corriente dentro del léxico financiero – la posesión de bonos del Tesoro por parte los bancos centrales extranjeros comenzó a dar alcance, y luego a superar, el nivel de participación porcentual de la Fed.

La compra de bonos del Tesoro de Estados Unidos por parte de los bancos centrales extranjeros realmente despegó en el año 2003, años antes de que la primera ronda de flexibilización cuantitativa, o “QE1”, se pusiera en marcha a finales del año 2008. La arremetida de los bancos centrales extranjeros – vamos a llamarla “QE0” – fue liderada por el Banco Popular de China. Hasta el año 2006 (el pico de la burbuja inmobiliaria de Estados Unidos), las instituciones oficiales extranjeras tenían en su poder alrededor de un tercio de todos los bonos del Tesoro en circulación, aproximadamente el doble de la cantidad en poder de la Fed. En la víspera de la QE1 de la Fed, dicha participación se situó en aproximadamente el 40%.

Durante el transcurso de una década (2003-2013), la QE0 se constituyó en el aumento más sostenido e ininterrumpido en lo que se refiere a compras de bonos del Tesoro por parte de bancos centrales en toda la historia. Es difícil determinar el grado en que la QE1 de la Fed durante la crisis debió su éxito en cuanto a bajar las tasas de interés al hecho de que estaba siendo reforzada por lo que los bancos centrales extranjeros en todo el mundo – sobre todo en Asia – estaban haciendo de manera simultánea. Es ilustrativo, sin embargo, saber que las dos siguientes instauraciones de políticas de flexibilización cuantitativa por parte de la Reserva Federal, es decir QE2 y QE3, no coincidieron con grandes compras por parte de entidades extranjeras y, aparentemente, tuvieron sólo efectos modestos en los mercados financieros.