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Por un juicio internacional para Saddam Hussein

Ahora que Saddam Hussein ya fue capturado, la atención del mundo se concentra en su juicio. ¿Debe ser enjuiciado por los iraquíes en Iraq, o debe enfrentarse a un tribunal internacional? La conferencia sobre democracia, derechos humanos y el papel de la Corte Penal Internacional, que se llevará a cabo en Yemen del 10 al 12 de enero, ofrecerá un foro para discutir esas preguntas.

Es seguro, por supuesto, que Saddam Hussein no se librará de un juicio por las ejecuciones sumarias, extra judiciales e ilegales, la tortura y la persecución sistemática de cientos de miles de iraquíes que caracterizaron las décadas de su régimen asesino. Sin embargo, el propósito de su juicio debería de ser no sólo el de castigar al dictador y sus cómplices, sino también promover la reconciliación nacional a través de la reafirmación, por parte de los iraquíes, de principios universales como la no discriminación, la equidad y la transparencia.

Durante años, en Iraq sólo han existido las salvajes leyes de la fuerza y la intimidación. Para que el juicio de Saddam Hussein se convierta en la piedra angular de la construcción de un Iraq libre, democrático y reconciliado, los EU, como líderes de la coalición que lo derrocó, deben hacer todo lo que esté en su poder para aprovechar esta oportunidad y fijar estándares muy altos de justicia.

El presidente George W. Bush ha declarado que trabajaría "con los iraquíes para diseñar una forma de enjuiciar [a Saddam Hussein] que resista el escrutinio internacional". La mejor manera de encarar ese escrutinio y evitar acusaciones de que se esté aplicando la "justicia del vencedor" es involucrar a otros actores internacionales en este ejercicio.