0

Espinosos esfuerzos de conservación

NAIROBI – Si a un animal le cayó en suerte ser una especie de salamandra conocida como el tritón manchado de Kaiser, que se encuentra únicamente en Irán, puede que su futuro parezca un poco más brillante. En el reciente encuentro de la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES), realizado en Doha, se votó una prohibición del comercio de estos reptiles, junto con una mayor protección de una serie de criaturas terrestres.

No obstante, si fuera un atún de aleta azul del Atlántico occidental, su ánimo sería definitivamente más sombrío. La historia es similar para varias especies de tiburones, entre ellos el oceánico de punta blanca, el tiburón martillo y el tiburón espinoso. A pesar de sólidas evidencias científicas que demuestran una pronunciada baja de sus poblaciones, ninguna de las propuestas de establecer controles más estrictos al comercio de estas especies marinas -junto con más de 30 especies de coral- logró la mayoría de dos tercios necesaria.

En el caso del atún de aleta azul del Atlántico occidental, varios países arguyeron que el ente de gestión actual -la Comisión Internacional para la Conservación del Atún Atlántico (ICCAT, en sus siglas en inglés)- es el que mejor puede abordar el problema. Varios de quienes propusieron reglas más estrictas para su comercio no se sintieron muy convencidos, y con razón.

La población de este pez, altamente valorado, se ha reducido en hasta un 80% desde los albores de la pesca industrial, y eso ha ocurrido ante las narices del ICCAT. En el caso de los tiburones y las rayas, un estudio reciente indica que cerca de un tercio de las 64 especies oceánicas está a punto de extinguirse.