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El disfuncional pacto de crecimiento de Europa

BRUSELAS – Recientemente salió a la luz un déficit de €10 mil millones ($13 mil millones de dólares) en el presupuesto de la Unión Europea de este año. Como resultado de dicho déficit, la UE no puede reembolsar a los Estados miembros por los recientes gastos inesperados, que incluyen gastos de emergencia como la ayuda a las víctimas del terremoto ocurrido en Italia y el gasto destinado a impulsar el crecimiento económico y el empleo, ejemplo de este último es la absorción acelerada de Fondos Estructurales y de Cohesión no utilizados. Los Estados miembros han rechazado la solicitud de la Comisión Europea que les pedía contribuciones adicionales para cubrir el déficit, dicho rechazó condujo a conversaciones sobre el colapso del presupuesto del próximo año

Mientras tanto, las negociaciones sobre el Marco financiero Plurianual 2014-2020 (MFF, por su denominación en inglés) (2014-2020 Multiannual Financial Framework (MFF),) el instrumento central de planificación para el uso de fondos de la UE, se han venido abajo, debido a desacuerdos sobre asuntos clave, incluyendo el tamaño del presupuesto y la composición del gasto. La decisión se ha aplazado hasta el próximo año.

La situación ha puesto de relieve la ambigüedad que rodea el papel que desempeña el presupuesto de la UE en la integración europea. Si bien todos los líderes de la UE han abogado por el uso del presupuesto como instrumento para estimular el crecimiento económico, se han tomado pocas acciones al respecto. Esto plantea dudas sobre el denominado “Pacto de Crecimiento” lanzado por el Consejo Europeo en junio pasado, en especial sobre el compromiso político para movilizar rápidamente €120 mil millones mediante la reasignación de los Fondos Estructurales y de Cohesión no utilizados y el aumento de la capacidad crediticia del Banco Europeo de Inversiones.

De hecho, no obstante que los gobiernos europeos han acordado fomentar una absorción más rápida de los fondos de la UE en los países en crisis, se han negado a depositar en la cuenta del presupuesto de la UE a fin de permitir el desembolso de fondos. Estas señales contradictorias indican que los intereses nacionales siguen prevaleciendo en las negociaciones del presupuesto de la UE, negociaciones que a menudo son explotadas en los Estados miembros para beneficio político interno. A menos que se introduzca un mecanismo que facilite el desembolso rápido de fondos de la UE, y por consiguiente aísle al presupuesto de los efectos de la politización destructiva, dichos fondos no se pueden utilizar para estimular el crecimiento en tiempos de crisis.