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¿Fillon puede derrotar a Le Pen?

CAMBRIDGE – En las elecciones primarias del partido francés Los Republicanos el domingo, François Fillon derrotó categóricamente al favorito Alain Juppé, con cerca del 67% de los votos.

Hace dos semanas, una victoria aplastante del aparente perdedor parecía imposible. Durante mucho tiempo se había especulado con que Juppé, el alcalde de Bordeaux y ex primer ministro en la presidencia de Jacques Chirac, derrotara al otro favorito, el ex presidente Nicolas Sarkozy, en una segunda vuelta. Por el contrario, Fillon, ex primer ministro en el gobierno de Sarkozy, salió de la primera ronda con un liderazgo dominante: obtuvo el 44% de los votos. El resultado fue humillante para Sarkozy, que recibió un respaldo de poco más del 20% y, efectivamente, puso fin a su carrera política.

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Para muchos observadores, la elección invocó el espectro del referendo por el Brexit de junio y la victoria del presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, en los primeros días de noviembre. Las encuestas de opinión que ubicaban a Fillon en un tercer puesto distante resultaron equivocadas, en parte porque muchos votantes parecen haber cambiado de opinión días antes de votar. Una vez más, también se les adjudicó a las redes sociales un papel clave. En los últimos debates antes de la elección, Fillon se presentó como una alternativa creíble para Juppé y Sarkozy.

Con los índices de aprobación del actual presidente François Hollande por debajo del 5% -el nivel más bajo de la historia para un presidente francés-, el gran interrogante hoy es si Fillon puede derrotar a la líder del Frente Nacional de extrema derecha, Marine Le Pen, en la segunda vuelta de la elección presidencial de mayo de 2017. Juppé era considerado un candidato lo suficientemente "blando", que ofrecía a los votantes de izquierda una alternativa frente a Le Pen. Fillon, en cambio, está mucho más a la derecha que Juppé, lo que significa que los votantes de izquierda tal vez no vean tanta diferencia entre él y Le Pen, lo cual podría exigir que ingrese en la contienda un tercer candidato de centro-izquierda.

Un contendiente es el centrista Emmanuel Macron, que dice que se presentará pero se niega a participar en la primaria del Partido Socialista en enero. Sin embargo, sin el respaldo de un partido importante más allá de su propio movimiento En Marche!, es poco probable que Macron pueda conseguir el respaldo necesario para ganar la presidencia (actualmente cuenta con un apoyo de apenas el 14%). Y, como banquero devenido ministro de Economía reformista en el gobierno de Hollande, Macron es un blanco ideal para la retórica anti-elitista y antieuropea de Le Pen.

Más allá de Macron, a la izquierda le cuesta proponer un candidato creíble. Las posibilidades de reelección de Hollande son lúgubres. Se espera que su primer ministro leal, Manuel Valls, anuncie su propia candidatura esta semana, pero en las encuestas el respaldo del 9% que recibe es marginalmente superior al de Hollande. Eso deja solamente al líder de extrema izquierda Jean-Luc Mélenchon (13%) y al fotogénico pero poco sustancial Arnaud Montebourg, a quien Macron sucedió como ministro de Economía.

Si ningún candidato de izquierda llega a la segunda vuelta, los votantes en la izquierda podrían votar por la "unidad republicana", como hicieron en 2002, cuando le entregaron a Chirac una victoria arrolladora frente al padre de Le Pen, Jean-Marie Le Pen. Los votantes de izquierda habrían preferido a Juppé, y probablemente toleren a Fillon, pero representaron apenas el 15% del total de votantes en la primera ronda de la primaria de Los Republicanos, de manera que tal vez no tengan el mismo impacto en 2017 que en 2002.

La base política de Fillon está dominada por hombres provincianos, católicos y retirados, que acudieron en multitud a ambas rondas de las primarias. Los seguidores de Fillon parecen estar unidos en su oposición al matrimonio homosexual y Fillon, en su calidad de católico declarado, era el candidato en oferta con un perfil más conservador en materia social. Si bien Fillon no quiere revocar el derecho legal de las parejas del mismo sexo a casarse, se opone a otorgarles el derecho de adopción.

Desde un punto de vista geográfico, Fillon ganó en casi todas partes fuera del bastión de Bordeaux de Juppé, inclusive en la región mediterránea del sur Provence-Alpes- Côte d’Azur (PACA por su sigla en francés), que originariamente era la base de respaldo más fuerte de Sarkozy. Pero PACA también es el baluarte del Frente Nacional, lo que significa que Fillon tendrá que distinguirse de Le Pen como candidato de la derecha, para que los votantes no decidan que prefieren el original a la copia.

Hay algunas áreas en las que Fillon y Le Pen difieren. Para empezar, Florian Philippot, uno de los lugartenientes de Le Pen, es abiertamente gay, y Le Pen ha sido cuidadosa de no adoptar una postura fuerte en cuestiones sociales. Fillon es también un liberal económico -y se lo suele caracterizar como una Margaret Thatcher francesa- mientras que Le Pen es proteccionista. Y mientras que Fillon quiere desprenderse de 500.000 empleados públicos franceses, Le Pen está a favor de un estado fuerte.

Finalmente, Le Pen se opone a que Francia sea miembro de la Unión Europea y quiere regresar al franco, mientras que Fillon preferiría volver a delegar poder a las asambleas nacionales. De cara a la campaña electoral, Fillon puede postularse con una plataforma pro-europea, como dejó en evidencia durante los debates de la segunda vuelta, cuando sugirió que está a favor de formar un gobierno de la eurozona.

A diferencia de Trump y de la campaña a favor del "Leave" (Irse) del Reino Unido, el Frente Nacional ya tiene un núcleo electoral predecible, que representa alrededor de una cuarta parte del electorado. Su coalición de la antigua extrema derecha francesa y de los votantes de clase trabajadora disconformes no llegará sin previo aviso ni contradirá las expectativas, como sucedió en Estados Unidos y en el Reino Unido.

Fillon, por su parte, probablemente pueda obtener el mismo nivel de apoyo, y hasta quizá le robe votos a Le Pen, teniendo en cuenta que alrededor del 8% de los votantes de las primarias se describieron a sí mismos como seguidores del Frente Nacional. Es más, el catolicismo político todavía seduce a muchos votantes franceses, y la propia Iglesia quiere alejar a los católicos del Frente Nacional para que se acerquen a su redil más tradicional y conservador. Mientras tanto, una cantidad de organizaciones de extrema derecha respaldaron la candidatura de Fillon durante las primarias, debido a su fuerte respaldo de leyes que prohibirían la burkini, un traje de baño de cuerpo entero que usan las mujeres musulmanas. 

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En el terreno político actual, Fillon muy probablemente enfrente a Le Pen en la segunda vuelta de la elección presidencial el próximo mes de mayo. Las encuestas luego de la victoria de Fillon le asignan un apoyo del 26%, mientras que Le Pen obtuvo el respaldo del 24% de los participantes. Sin embargo, se proyecta que Fillon va a ganar la segunda vuelta con el 67% de los votos.

Ya hemos pasado por esto antes y esa proyección para la segunda vuelta se basa en la "unidad republicana", que tal vez no prospere. Los votantes de izquierda, desalentados por la economía liberal y el conservadurismo social de Fillon, podrían quedarse en casa. Considerando los masivos errores predictivos de las encuestadoras en otras partes del mundo este año, nadie debería contar con que se pronuncien antes de que se hayan contado los votos.