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La lucha contra el terrorismo entre los creyentes

Las llamas del fundamentalismo islámico no se limitan al Medio Oriente y Asia Central. Indonesia aparece cada vez con mayor frecuncia en los noticieros debido a su numerosa población musulmana, el aumento de la retórica fundamentalista y supuestas conexiones con el terrorismo internacional. El surgimiento de grupos de exterminadores musulmanes violentos que utilizan la retórica de la Guerra Santa y que movilizan a sus seguidores para emprender la jihad es uno de los fenómenos nuevos más notorios en la Indonesia islámica.

Las bombas que sacudieron Kuta en Bali cerca de la medianoche del 12 de octubre pasado, tuvieron un efecto profundo sobre casi todos los aspectos de la vida indonesia. Después de muchos años de desmentidos oficiales, ese horroroso incidente despertó la conciencia de que el terrorismo sí existe en Indonesia y que los fanáticos locales están conectados con una red terrorista global.

Poco tiempo después de que se descubriera la conspiración de Bali, se volvieron a examinar otras explosiones que habían sucedido con anterioridad en varias regiones del país. No se pudo establecer un vínculo definitivo entre todas, pero las investigaciones revelaron nexos entre varios grupos terroristas distintos. Ahora se sabe que quienes cometieron esos atentados pertenecen a organizaciones islámicas de línea dura vinculadas entre sí.

Hace poco, el Grupo Internacional para las Crisis, una ONG con sede en Bruselas, reveló los lazos entre el radicalismo islámico en Indonesia y el terrorismo internacional. El documento Al'Qaeda en el Sureste Asiático: el caso de la "Red Ngruki" constituye una revisión exhaustiva de información pública confiable e identifica a un puñado de individuos con posibles nexos directos o indirectos con Al-Qaeda.