child poverty Neil Moralee/Flickr

Luchar contra la corrupción no acabará con la pobreza

CAMBRIDGE – Los países son pobres porque tienen gobiernos corruptos. Y, a menos de que de que sean capaces de garantizar que los recursos públicos no van a ser desviados y de que el poder público no va a ser empleado con fines de lucro personal, continuarán siendo pobres, ¿no es así?

Ciertamente, es tentador creer lo anterior. Al fin y al cabo, ésta es una narrativa que claramente vincula la promesa de la prosperidad con la lucha contra la injusticia. Según lo expresara el Papa Francisco en su reciente viaje a América Latina: "la corrupción es la polilla, la gangrena de un pueblo". Los corruptos merecen ser "atados a una piedra y arrojados al mar".

Es posible que así sea. Pero ello no hará que sus países sean más prósperos.

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