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¿Federalismo o desintegración para Europa?

BRUSELAS – Agosto fue un mes más tranquilo de lo que se temía en los mercados de bonos europeos, por lo que las autoridades pudieron hacer una pausa de vacaciones en las montañas y playas europeas para contemplar los altibajos de los últimos meses y pensar en el futuro. ¿Se dirige la eurozona a paso de sonámbulo a convertirse en unos Estados Unidos de Europa? ¿Está explorando territorios sin cartografiar? ¿O se están separando las naciones-estados que la conforman?

Para dar respuesta a estas preguntas, el mejor punto de partida es Estados Unidos. El modelo de unión federal que surgió de su historia consta de una moneda única administrada por una institución federal, mercados estrechamente integrados de productos, trabajo y capitales, un presupuesto federal que compensa en parte (pero de manera automática) las perturbaciones económicas que afectan a estados específicos, un gobierno federal que asume la responsabilidad de enfrentar otros riesgos sistémicos (de los cuales los surgidos del sector bancario no son los menores) y estados que proporcionan bienes públicos a nivel regional pero no juegan prácticamente papel alguno en la estabilización macroeconómica.

Este modelo ha servido de plantilla a los arquitectos de la Unión Europea, en especial para la creación de un mercado y una moneda únicos. Sin embargo, en varios aspectos Europa se ha apartado del modelo estadounidense.

En primer lugar, no ha creado un presupuesto federal. En los años 70 seguía habiendo esperanzas de que el gasto en común acabara por equivaler al 5-10% del PIB de la UE, pero el sueño nunca se volvió realidad. El presupuesto actual de la UE no es mayor que hace 30 años: un magro 1% del PIB.