

From semiconductors to electric vehicles, governments are identifying the strategic industries of the future and intervening to support them – abandoning decades of neoliberal orthodoxy in the process. Are industrial policies the key to tackling twenty-first-century economic challenges or a recipe for market distortions and lower efficiency?
NUEVA YORK – Las réplicas del colapso de Silicon Valley Bank (SVB), aunque parecen estar perdiendo fuerza, siguen resonando en todo el mundo. Si bien las autoridades de la Reserva Federal se han esforzado por asegurarle a la población que el sistema bancario de Estados Unidos es sólido, no resulta claro por qué alguien tendría que creerles. Después de todo, el presidente de la Fed, Jerome Powell, le dijo lo mismo al Congreso pocos días antes del colapso de SVB en marzo.
En las semanas que transcurrieron desde entonces, se informó que las pruebas de estrés establecidas por las reformas financieras de Dodd-Frank en 2010, de las que se hizo tanto alarde, no previeron la caída del valor de los bonos gubernamentales generada por las alzas agresivas de las tasas de interés de la Fed. Un estudio reciente de Erica Jiang junto con otros autores determinó que “los activos bancarios de valor de mercado han caído, en promedio, un 10% en todos los bancos” luego de las alzas de las tasas de la Fed, y que “el quinto percentil más bajo experimentó una caída del 20%”.
Si bien el presidente norteamericano, Joe Biden, ha prometido hacer pagar a los responsables del colapso de SVB, esas promesas también deberían tomarse con una dosis saludable de escepticismo. Después de todo, la administración Obama, en la que Biden se desempeñó como vicepresidente, nunca hizo que los banqueros responsables de la crisis financiera de 2008 se hicieran cargo de su accionar.
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