0

Estados fallidos en América Central

Cuando el Departamento de Defensa de Estados Unidos publicó un informe en diciembre en el que afirmaba que México era uno de dos países (junto con Pakistán) que estaban en riesgo de convertirse rápidamente en Estados fallidos, hubo un rechazo predecible de sus conclusiones en muchos sectores. De hecho, es posible que el análisis de los autores sea correcto, pero se equivocaron de país. Un poco más al sur, en América Central –Guatemala en particular—el paradigma del Estado fallido puede ser mucho más aplicable.

Si se toma en cuenta el aparente avance de la democracia en la región desde los años noventa, esta evaluación puede parecer un poco dura. Pero si se examina con más cuidado la calidad de la democracia, sobre todo la condición de instituciones del Estado como el poder judicial o la policía, el panorama es más desalentador. Irónicamente, lo que empeora la situación es la estrategia de mano dura que México está aplicando contra los carteles de la droga en su territorio; los delincuentes están buscando la seguridad relativa de América Central para establecer sus bases de operación.

Las evidencias que provienen de Guatemala son particularmente preocupantes. Alrededor del 80% de la cocaína de América Latina que llega a Estados Unidos pasa por el país en algún momento. En febrero, el presidente Álvaro Colom declaró que un 40% de los 6,200 asesinatos registrados en 2008 estaban relacionados con el tráfico de drogas. Investigadores de Estados Unidos y Guatemala creen que los dos carteles mexicanos más grandes, el de Sinaloa y el del Golfo, están ampliando su influencia en varios departamentos; sospechan que el conocido brazo armado del cartel del Golfo, los Zetas, es responsable de una serie de masacres que se cometieron en el país el año pasado. Muchos economistas opinan que una de las razones principales de la fortaleza del quetzal frente al dólar en años recientes es la cantidad de dinero proveniente de las drogas que se ha lavado a través del sistema financiero guatemalteco.

En comparación con las tácticas duras empleadas por su colega mexicano, Felipe Calderón, Colom parece estar resignado a la derrota. Los comentarios que hizo en enero en el sentido de que el país estaba indefenso frente a la “avalancha” del narcotráfico procedente del norte tenían la intención de obtener apoyo internacional, pero no ayudaron a inspirar confianza en su liderazgo.