VALERIE GACHE/AFP/Getty Images

Qué hay detrás de los incendios mortales en Grecia

ATENAS – El lunes pasado, una calamidad bíblica se abatió sobre el Ática. Vi los primeros signos bien entrada la mañana, en el aeropuerto de Atenas, donde me despedía de mi hija que partía a Australia. Un fuerte olor a madera en combustión me hizo mirar al cielo, donde me atrajo un pálido sol, envuelto en la elocuente oscuridad diurna que sólo un eclipse, o una espesa y alta columna de humo pueden causar.

Al atardecer empezaron a llover noticias. Las casas de muchos amigos y parientes en el este de Ática estaban destruidas. Incendios forestales descontrolados se habían extendido hacia la densamente edificada línea costera, aislando los pueblos de Mati y Rafina de Atenas y obligando a los residentes a huir hacia el mar.

Me enteré de que había muertos cuando me contaron la suerte que habían corrido unos activistas de nuestro movimiento político, DiEM25. Las llamas destruyeron su casa en Mati, y todas las otras casas en la misma calle; pero al menos habían podido huir con vida. Por muy poco. Los vecinos de al lado perecieron; a la mañana siguiente encontraron sus cadáveres, en cuclillas, con la hija de tres años en medio, en un abrazo estremecedor.

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