7

Un Nuevo Ciclo Político Europeo

MADRID – Queríamos salir de la crisis con una Europa más fuerte y más unida, pero las recetas económicas aplicadas han desatado una amenaza sin precedentes que arriesga el necesario avance hacia una mayor integración. Ahora, tras cinco años de crisis, la política ha entrado en juego de manera contundente. La deriva antieuropea en muchos Estados miembros y la creciente desafección institucional en la práctica totalidad de la Unión ha dejado de ser un riesgo para convertirse en realidad. Hoy la crisis ya no es solo económica, sino política e institucional. Y la única manera de solucionar esta nueva cara de la crisis, de responder a las demandas ciudadanas, de profundizar en la Unión y de confrontar las tensiones populistas es desde la política, con mayúsculas y sin paliativos.

Europa necesita liderazgo político para cambiar la situación económica y romper el círculo vicioso de recesión, paro y austeridad, poniendo el foco en el crecimiento, el empleo y la innovación institucional. Si las medidas económicas siguen obviando los efectos políticos de la crisis, el riesgo de dañar irreparablemente a la Unión crece exponencialmente.

La eurozona sufre la recesión más larga de su historia. Los ciudadanos llevan demasiado tiempo sufriendo esta crisis y, como consecuencia, la confianza en la UE está cayendo en todos los Estados miembros. El desgaste institucional es muy preocupante: países como Francia, Reino Unido, Italia, Austria, Holanda, Finlandia, Grecia, Portugal e incluso Alemania contemplan el ascenso de fuerzas antieuropeas. Es imposible avanzar hacia la unión política dejándose a los ciudadanos por el camino, que perciben que los sacrificios nos conducen a una espiral descendente de la que no se puede salir. Por eso la política debe tomar de nuevo las riendas, demostrando liderazgo firme y dando prioridad al crecimiento frente a propuestas que se han probado equivocadas y de corto recorrido.

Los líderes europeos no pueden permanecer impasibles ante este peligrosísimo tsunami y lo saben. Todavía estamos a tiempo de reaccionar, pero el tiempo es limitado. Nadie quiere que la Unión Europea fracase por la desafección ciudadana. Si queremos aprovechar la coyuntura política que se abre en 2014 hay que hacer ya mismo un esfuerzo político, comunicativo y pedagógico; de lo contrario llegaremos tarde y perderemos una oportunidad valiosísima. La ciudadanía ya ha demostrado sentido de la responsabilidad y capacidad de sacrificio, pero debe saber que después, tras los esfuerzos, habrá una recompensa en forma de esperanza, empleo y prosperidad.