Jim Meehan

El mal personificado

COLLEGE STATION (TEXAS) La equiparación de la guerra con el mal individual se ha vuelto omnipresente –si no universal– en la política internacional contemporánea. Las guerras son luchas contra tiranos perversos y los gobiernos ilegítimos que éstos controlan. Semejante retórica permite justificar, reñir y apoyar las guerras más fácilmente, sobre todo a dirigentes democráticos que deben reaccionar directamente ante las oscilaciones de la opinión pública. Semejante lenguaje funciona igualmente bien en cualquier sociedad de la era actual, obsesionada con los medios de comunicación.

Así, pues, no es de extrañar que los dirigentes políticos personalicen constantemente los conflictos internacionales. Por desgracia, semejante lenguaje trillado hace que las guerras resulten más difíciles de evitar y de acabar e incluso más mortíferas.

La retórica del mal personificado resulta fácil de ver con ejemplos americanos, pero en modo alguno es un fenómeno exclusivamente americano. Los dirigentes chinos culpan a los dirigentes taiwaneses de las tensiones entre las dos orillas de su estrecho y al Dalai Lama de todo lo que aflige al Tíbet. Del mismo modo los participantes en protestas en todo el mundo hicieron que George W. Bush se pareciera a Hitler y los mulás de todo el mundo islámico lanzan arengas ritualistas contra los presidentes de los Estados Unidos, a los que consideran satanes terrenales, sin por ello dejar de indicar su profundo afecto al pueblo americano.

To continue reading, please log in or enter your email address.

To access our archive, please log in or register now and read two articles from our archive every month for free. For unlimited access to our archive, as well as to the unrivaled analysis of PS On Point, subscribe now.

required

By proceeding, you agree to our Terms of Service and Privacy Policy, which describes the personal data we collect and how we use it.

Log in

http://prosyn.org/O4DqOYi/es;

Cookies and Privacy

We use cookies to improve your experience on our website. To find out more, read our updated cookie policy and privacy policy.