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¿Una Unión cada vez más estrecha o un mercado común?

BERLÍN – En el próximo referendo del Reino Unido se definirá si seguir siendo parte de la Unión Europea es parte de la propia naturaleza de la UE. El RU quiere una Europa distinta a la que actualmente representa la UE, prefiere, básicamente, que sea solo un mercado común. Aun cuando Gran Bretaña ha tenido la posibilidad de abandonar el euro y muchas otras cosas desde hace mucho tiempo (por lo que no está obligada a participar de ninguna manera en el proceso de profundización de la unión política de Europa), aquí reside la esencia ideológica de la controversia.

Se trata de una pregunta que trasciende el debate por la brexit en el RU. El fortalecimiento de las fuerzas euroescépticas en muchos estados miembros de la UE ha dado relevancia a la misma cuestión en el continente, donde muchos creen que la meta de una unión política puede sobrecargar a los ciudadanos de los estados miembros y debe ser abandonada.

Al igual que los británicos, muchos europeos continentales se preguntan si las normas internacionales dictadas por las instituciones con sede en Bruselas y una unión política son verdaderamente necesarias. ¿No sería suficiente una asociación de estados nación soberanos que compartieran el núcleo económico duro de un mercado común continental (el modelo británico)? ¿Para qué preocuparse por toda la complicada integración que involucra al Acuerdo de Schengen, una unión monetaria y normas para la UE, que en última instancia no funcionan adecuadamente y solo debilitan la competitividad mundial de sus estados miembros?

Si miramos la historia europea de posguerra, resulta claro que este debate nos acompaña casi desde el principio. El RU se centró principalmente en la Commonwealth durante las décadas de 1950 y 1960. El proceso de integración europea —orientado a superar la enemistad franco-germana y reconciliar el potencial industrial de Alemania Occidental con la estabilidad europea (y así, bajo el paraguas de seguridad de EE. UU. y la OTAN, evitar la repetición de la guerra en Europa)— era marginal a sus preocupaciones.