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Evadir la evasión fiscal

ALEJANDRÍA, ITALIA – La evasión fiscal es un flagelo global. La economía “negra” ha alcanzado, según algunos cálculos, el 10% del PIB en los países avanzados y puede superar el 70% en los países en desarrollo. Y está empeorando.

La evasión fiscal se combate generalmente de dos formas: con auditorias o con sanciones severas. Pero, como indica la creciente oleada de evasión fiscal, estos mecanismos son sólo un juego del gato y el ratón –y parece que los ratones están ganando.

A medida que la evasión fiscal se hace más generalizada, han aparecido redes completas que ayudan a ocultar los ingresos, lo que dificulta castigar a quienes violan las leyes. Además, debido a que el número de personas que están evadiendo impuestos es mayor, las administraciones fiscales sienten cada vez más presión para ser indulgentes o aceptar sobornos.

Una estrategia para debilitar los vínculos entre evasores potenciales es la introducción de distintos conflictos de interés. Por ejemplo, el impuesto al valor agregado (IVA) está diseñado con el fin de incentivar a las empresas a que presenten las facturas de sus insumos para reducir sus propios pagos de impuestos. Pero los resultados frecuentemente no alcanzan los beneficios potenciales porque el IVA ha incitado a los evasores de impuestos a crear redes más fuertes que pueden ocultar toda una cadena de transacciones.